martes, 16 de junio de 2009

UNA MUJER PARA LA REFLEXIÓN


HILDEGART RODRÍGUEZ CARBALLEIRA, tuvo una corta vida pero apasionante. Formaba parte de un proyecto vital de su madre desafortunadamente truncada por un parricidio. En este enlace podéis tener detalles de su vida.
Al hilo de esta historia y dada la cercanía del fin de curso, os propongo algunas reflexiones:
- ¿Hasta qué punto las expectativas que tenemos hacia nuestras hijas e hijos son nuestras o de ell@s?
-¿Hasta qué punto debemos ser inflexibles y exigir resultados?
-¿Somos capaces de comprender "sus errores" y "ser pacientes"?
-¿Hasta qué nivel de éxito escolar ciframos nuestra aspiración como madres y padres?
-¿Por qué asumimos el éxito o fracaso escolar de nuestros vástagos como algo personal?
-¿Valoramos en nuestra descendencia en etapa escolar algo más que las notas?
No sé si el calor es incompatible con el raciocinio pero me apetece conocer vuestras opiniones sobre estos temas.

2 comentarios:

Indalecio dijo...

Buenas reflexiones-cuestiones, las que planteas amigo José aurelio. Toda una llamada de atención para purificar nuestro amor a los hijos muchas veces, eso creo, contaminado por nuestra experiencias personales, no siempre agradables. Decimos con humor que los regalos de los Reyes Magos que damos a nuestros hijos son los que hubiésemos deseado que nos regalaran cuando éramos niños. Creo que es una verdad lapidaria que también podemos llevar a nuestra preocupación por el rendimiento académico de nuestros hijos. Por eso, piensdo que debemos estar muy alerta para saber discernir, lo cual no es siempre fácil, por el bien de la convivencia familiar y el amor a nuestros hijos que no se merecen cargar con las frustraciones y desengaños de sus progenitores.
Enhorabuena por esta entrada.

hinojosalvador dijo...

Jose Aurelio, como siempre haces que nos estrujemos el celebro y con esta entrada ya es el colofón de final del curso.
Quisiera contestar una por una todas las cuestiones que quieres que reflexionemos, pero lo haré siempre bajo mi punto de vista y sin tener en cuenta las presiones externas que me pudieran influenciar en nada.
- Las expectativas que quiero para mis hijos es que aprovechen al máximo lo que puedan aprender en la edad escolar, ya que más adelante la propia vida puede que no les dé esa oportunidad para coger un libro de texto y seguir adquiriendo conocimientos.
Lo que busco no es para mí, sino para ellos.
-En segundo lugar tengo que ser inflexible en cuanto a las tareas que deben realizar, según el modelo de trabajo que se desarrolla en cada situación.
-Soy demasiado paciente, y debo ayudarles en cada momento en los errores que cometen, hasta que tengan la madurez suficiente para que ellos tomen el camino más adecuado, siempre bajo nuestra supervisión y constancia, siendo inflexibles en lo que a nuestro entender no esté bien.
-El nivel escolar que deseo para mis hijos es el máximo al que se puedan llegar, que desearía que fuera hasta el final de sus dias,
pero como eso es una utopía, en cada momento les iré guiando para que puedan realizarlo según sus aspiraciones y su potencial, siempre ayudándoles en lo que puedan necesitar.
-Yo tengo que asumir tanto el éxito como el fracaso escolar de mis hijos, porque como estáis viendo de nuestro tesón y los esfuerzos que realicemos desde que empiezan a aprender, va guiado y de ahí debe de salir el fruto.
-Hoy por hoy debo dejar a un lado las notas y recibir el aliento de que su comportamiento va mejorando algo, que sepa ofrecer respeto hacia todo y hacia todos, que lo quieran todos los que le rodean y conocen y si él percibe todo esto puede dar lo mejor de sí.
Cuando se consiga todo esto que es lo más importante ya habrá tiempo para exigirle en las notas.

Por hoy ya me he expresado, como verás lo que se lleva en el pasado y lo que resta aún por llegar lo tengo bastante complicado, pero mientras tenga fuerzas para seguir luchando, ahí estaré con mis hijos.

Sólo me queda decir que el estudio y el saber para mí es importantísimo y que a lo largo de toda una vida no es suficiente tiempo para aprender.
Dar las gracias a l@s maestr@s que llevan toda esta enseñanza a nuestros hijos.